Una gran lección de vida – Atrapada en el ascensor parte II

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Hay cosas en la vida que simplemente pasan, y cuando te pasan te cambian para siempre, comienzas a ver al mundo de forma diferente y aprecias cada segundo y cada detalle de lo que te rodea, quien sabe y sea la ultima vez que tengamos esa oportunidad, verdad?

En la primera parte de mi historia te conté la desesperante experiencia que vivi al quedar atrapada en un ascensor, al no tener opción de salir bien de esa terrible tontería que había cometido, estaba sin escapatoria, y la situación no me favorecía para nada, como podría yo luchar contra una pesada puerta de acero y sobre todo como podría yo controlar al destino y decirle a todos “no llamen al ascensor porque mi brazo esta atorado entre las puertas, de ustedes dependerá si salgo viva de esto” ante todo pronostico yo tenia las de perder…

los segundos pasaban y el tiempo corría yo debía tomar una decisión… el dolor no me permitía pensar, gritaba de dolor y era inútil, levanté la mirada y recuerdo ver en la parte superior del ascensor una columna de concreto y pensé lo peor… estaba a punto de rendirme, en realidad llevaba más de 20 segundos soportando la presión de la puerta y no lograba sacar mi brazo, el dolor solo aumentaba y mi desesperación también.

Primera lección:

“No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aun hay fuego en tu alma, aun hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento” 

Entonces el mejor momento llegó, no iba a rendirme, no ahora, no después de todo el esfuerzo que había echo para llegar hasta ese lugar y todo el trabajo que quedaría inconcluso, aun tengo sueños que cumplir, personas a las que decirle “te quiero”, lugares que visitar, vidas que transformar… 23 años de vida que se me iban de las manos…

Fue en el momento mas oportuno, ante mi lucha constante que llego mi ángel de la guarda, alguien que estuvo dispuesto a arriesgar su propio bienestar por salvar el mío, alguien que con desesperación pudo vivir en carne propia mi desesperación y de pronto me di cuenta que no estaba sola, ese momento se convirtió en su momento, mi dolor en su dolor y fue y solo fue cuando ambos juntamos nuestra voluntad de abrir esas puertas, cuando finalmente estas puertas se abrieron, y no fue a voluntad del ascensor, al contrario… sabíamos que teníamos solo 1 segundo antes de que este ascensor bajara… y en 1 segundo pase del día mas apurado y agobiante de mi vida al día mas hermoso de todos porque sobreviví, segundos después quedé en shock porque al sacar mi brazo inmediatamente el ascensor comenzó a bajar y al salir vi en la puerta a dos turistas que estaban pidiendo el ascensor… con eso pensé “Por Dios, demoraba 1 segundo en salir y este ascensor iba a moverse al próximo piso con mi brazo atrapado”  no iré en detalles de los estragos que la presión dejo en mi brazo por unas semanas… pero si quiero aprovechar este momento para compartir contigo lo que en ese momento pasó por mi cabeza…

“Si algo malo me pasara ahora, estoy sola y sin mi familia, no tengo a donde ir, realmente es mi momento? es tiempo de irme? debo dejar que lo peor suceda o debo luchar por salvarme? que estoy haciendo con mi vida, estoy realmente viviendo mis sueños, estoy cumpliendo con mi propósito? yo vine a este mundo para cumplir una misión, la he cumplido? vivo cada día como realmente deseo vivir? he vivido al máximo? he agradecido lo suficiente por todo lo que tengo?”. Créeme que en ese momento muchas de mis respuestas eran no lo suficiente… Yo te invito a preguntarte lo mismo que yo me pregunté una y otra vez durante todo ese día…

Todos sabemos que dejaremos este mundo algún día y no sabemos cuando será, pero si sabemos que en este instante nosotros podemos decirle a alguien “te amo”, “te quiero”, si podemos tomar una buena decisión, podemos comenzar a hacer eso que tanto hemos querido hacer y por miedo hemos dejado atrás, puedes agradecer por lo que tienes, por tu salud, tu familia, por lo bueno y lo bueno (nunca malo, lo malo nos enseña, nos da lecciones, es todo) puedes VIVIR TU SUEÑO. Yo no te digo que serás rico mañana, pero si te digo que puedes ser feliz haciendo lo que tanto has evitado hacer por temor, por culpa o duda…puedes encaminarte hacia tu destino, hacia tu verdadero propósito.

Vamos! no dejes que nada te limite, vive al máximo y sobre todo vive tu sueño todos los días de tu vida.